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Otras escuelas
filosóficas dicen que estamos acostumbrados a ver la vida desde nuestro Yo
inferior, y que
mediante el esfuerzo del aprendizaje se logra subir nuestro nivel
vibracional hasta lograr ver la vida desde
nuestro Yo Superior.
Mi amigo Angel
Reinhardt me explicó que "San Pablo dice que vemos las cosas "reales"
a través de un espejo
distorsionador, y Platón nos da el Mito de la caverna con un
significado similar."
Y continúa: "Todas las filosofías y religiones, desde su tiempo y espacio,
tratan de explicar ciertos misterios
de la evolución y dar herramientas (para lograr el conocimiento)."
"Se dice que son partes importantes del Sendero: La meditación, el estudio
y el servicio desinteresado."
"Y tantas otras."
"Y cada cual irá dando mas énfasis a ésto ó aquello según le toque en
destino de tanto en tanto."
"Por suerte tenemos la eternidad para ir comprendiendo y todo lo demás."
Como podemos ver,
cada doctrina, cada religión, cada escuela filosófica explica exactamente lo
mismo, de
una manera diferente, de forma tal de brindarnos el camino, la herramienta,
el estilo que mejor se adecue
a nuestro gusto, a nuestra capacidad y a nuestro medio cultural (o sea, al
país y región donde se desarrolla
nuestra existencia).
Bien entonces,
aprovechemos esta "herramienta" que nos ha legado el buen Platón y veamos
qué podemos
aprender: |
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Sócrates: ...En una caverna subterránea, con una entrada tan grande como la
caverna toda, abierta hacia la luz,
imagina hombres que se hayan ahí desde
que eran niños, con cepos en el cuello y en las piernas, sin poder
moverse
ni mirar en otra dirección sino hacia delante, impedidos de volver la cabeza
a causa de las cadenas.
Y lejos y en alto, detrás de sus espaldas arde una
luz de fuego, y en el espacio intermedio entre el fuego y los
prisioneros,
asciende un camino, a lo largo del cual se levanta un muro, a modo de los
reparos colocados entre
los titiriteros y los espectadores, sobre los que
ellos exhiben sus habilidades.
Glaucón: Me lo imagino perfectamente.
Sócrates: Contempla a lo largo del muro hombres que llevan diversos vasos
que sobresalen sobre el nivel del
muro, estatuas y otras figuras animales en
piedra o madera y artículos fabricados de todas las especies... ¿crees
que
los prisioneros puedan ver alguna otra cosa, de sí mismos y de los otros,
sino la sombra proyectada por el
fuego sobre la pared de la caverna que está
delante de ellos? ...¿y también de la misma manera respecto a los
objetos
llevados a lo largo del mundo? Y si pudieran hablar entre ellos, ¿no crees
que opinarían de poder hablar
de estas [sombras] que ven como si fueran
objetos reales presentes? ...Y cuando uno de ellos fuese liberado, y
obligado a alzarse repentinamente, y girar el cuello y caminar, y mirar
hacia la luz... ¿no sentiría dolor en los ojos, y
huiría, volviéndose a las
sobras que puede mirar, y no creería que estas son más claras que los
objetos que le
hubieran mostrado?... Y si alguien lo arrastrase a la fuerza
por la espesa y ardua salida y no lo dejase antes de
haberlo llevado a la
luz del sol, ¿no se quejaría y se irritaría de ser arrastrado, y después,
llevado a la luz y con
los ojos deslumbrados, podría ver siquiera una de las
cosas verdaderas?
Glaucón: No, ciertamente, en el primer instante.
Sócrates: Sería necesario que se habituase a mirar los objetos de allá
arriba. Y al principio vería más fácilmente
las sombras, y después, las
imágenes de los hombres reflejadas en el agua y, después, los cuerpos
mismos;
en seguida, los cuerpos del cielo, y al mismo cielo le sería más
fácil mirarlos de noche ...y, por último, creo, el
mismo Sol... por si
mismo, ...Después de eso, recién comprendería que el Sol... regula todas las
cosas en la
región visible y es causa también, en cierta manera, de todas
aquellas [sombras] que ellos veían... Pues bien,
recordando la morada
anterior, ¿no crees que él se felicite del cambio y experimente
conmiseración por la suerte
de los otros?... Y considera aun lo siguiente:
si volviendo a descender ocupase de nuevo el mismo puesto ¿no
tendría los
ojos llenos de tinieblas, al venir inmediatamente del Sol?... Y si tuviese
que competir nuevamente con
los que habían permanecido en los cepos, para
distinguir esas sombras, ¿no causaría risa y haría decir a los
demás que la
ascensión, deslumbrándolo, le había gastado los ojos?... Pero si alguno
tuviese inteligencia...
recordaría que las perturbaciones en los ojos son de
dos especies y provienen de dos causas: el pasaje de la
luz a las tinieblas
y de las tinieblas a la luz. Y pensando que lo mismo sucede también para el
alma... indagaría si,
viniendo de vidas más luminosas, se encuentra
oscurecida por la falta de hábito a la oscuridad, o bien si,
llegando de
mayor ignorancia a una mayor luz, está deslumbrada por el excesivo fulgor.
La República. Platón. Libro VII, 1-3, 513-18.
Trad. De R. Mondolfo
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